21 de febrero de 2013

Shadowgate (NES)

Últimamente tengo la sensación de que escribo muchos artículos sobre películas y cómics, y casi ninguno sobre videojuegos. También tengo un ligero escozor en la ingle, pero esto último no viene al caso. Lo primero se debe a que si me dais a escoger entre escribir sobre un videojuego o una película, elegiré esto último, sencillamente porque me lleva menos tiempo. Es la misma razón por la que prefiero la comida precocinada a la preparada en casa. Evidentemente, me refiero a la que tengo que preparar yo.

No obstante, para matar el gusanillo, el fin de semana pasado estuve buscando algún videojuego de los tiempos de Maricastaña que fuera corto y pudiera ser interesante. Al cabo de un rato, di con Shadowgate, una aventura gráfica para Mac que Kemco distribuyó después en la videoconsola definitiva de Nintendo: la NES. Definitiva entre 1983 y 1990, quiero decir.

Aunque el juego se vendió en casi toda Europa alrededor de 1987, nunca llegó a comercializarse en España, por lo que puede que a algunos no os suene de nada; sí lo hizo, en cambio, su remake para Game Boy Color bajo el título Shadowgate Classic. ¿Es importante esto? No, pero el saber no ocupa lugar.


Prólogo


Veamos cómo empieza esta épica historia de aventuras y fantasía:

"Lo último que recuerdas es que estabas ante el mago Lakmir mientras movía las manos.

Ahora te encuentras mirando una entrada situada al extremo de un bosque.

Las palabras del druida resuenan en tus oídos: «Dentro del Castillo de Shadowgate se encuentra tu búsqueda. El temible Lord Brujo utilizará su Magia Negra para levantar al Behemoth de las profundidades oscuras. ¡La combinación de sus artes malvadas y el poder del gran Titán seguramente nos destruirán a todos! Eres el último de la línea de reyes, la semilla de la profecía que nos fue dada hace mucho tiempo. ¡Solo tú puedes impedir que el Maligno sumerja el mundo en la oscuridad para siempre! Ve con Dios».

¡Rechinando tus dientes, juras por el nombre de tu dios que destruirás al Lord Brujo".

Eeh... sí, genial. Aunque...

  • No estoy seguro de quién es ese tal Lakmir, pero eso de "Nada por aquí, nada por allá" y, alé, ahora estás a las puertas de una muerte incierta, pero probable, no me ha gustado un pelo.
  • ¿Mi "búsqueda"? ¿No podríamos ser un poco más específicos? Si tengo que sortear trampas mortales, dominar al Behemoth, al menos me gustaría saber qué porras tengo que buscar antes de convertirme en picatoste para monstruos.
  • Ajá, el Lord Brujo. Apuesto a que sus padres le pusieron un nombre poco apropiado para su prometedora carrera de la mano del Mal. Como Rod, o Woody.
  • Un Behemoth no puede ser tan difícil de derrotar, ¿no? He oído hablar de chavales de no más de 17 años que los matan a puñados en un mundo de fantasía final.
  • Si soy el puñetero rey, ¿qué porras hago aquí? Sé que a todos nos gustaría ser ese monarca de barba tupida y armadura resplandeciente que aparece en los cuadros cabalgando sobre un semental blanco al frente de su ejército, pero, ¡caray!, eso es una licencia artística. Debería haber voluntarios para este tipo de misiones, como aquel hombre tan majo del King's Quest. Y si no los hay, se buscan. Yo no debería estar aquí. Y menos si soy el último de la dinastía. ¿Cubre esto mi seguro?
  • Me gustaría saber por qué dios estoy jurando, porque cuando los seres impíos del averno estén devorando mis entrañas voy a chillar su nombre en vano cosa fina.


Primeros pasos


Bien, ese mago idiota nos ha transportado al frente de una ridícula puerta de madera que dice muy poco acerca del gusto arquitectónico de nuestro enemigo. No sé vosotros, pero lo que es yo, si voy a morir, me gustaría que los trovadores cantasen que caí ante las Grandes Puertas Rojas, sobre un puente levadizo que cruzaba un foso de lava con cocodrilos gigantes ignífugos, y no delante de la puerta donde Lord Sórdido recibe al repartidor de comida china.

En la parte inferior de la pantalla, vemos el mapa y el cuadro de verbos; a la derecha, nuestro inventario de objetos y hechizos. El sistema es muy similar al famoso SCUMM: elegimos qué acción queremos realizar y sobre qué.

Podemos empezar por mirarnos a nosotros mismos:

"¡Realmente eres un bravo caballero!".

¡Eso es lo que le dije a Lady Gloriana, el Ruiseñor de Elvelin, y me dio calabazas!

O también podemos usarnos:

"¡Qué raro comportamiento para un guerrero tan bravo!".

Oye, un hombre necesita un poco de cariño de vez en cuando y no veo ovejas por los alrededores.

O golpearnos:

"¡SMASH! Ahora ves las estrellas".

Sí, el control sobre nosotros mismos es absoluto. Mejor mantenerse alejado de las cosas punzantes o en llamas.

Hablando de llamas, como podréis ver si seguís bajando, hay dos antorchas a los lados del inventario. Si ambas se apagan, estamos muertos. No es que el fuego evite que las criaturas infernales se nos acerquen, sino que si se apagan, tropezamos y nos abrimos la crisma, muriendo a causa del golpe. Somos así de torpes y delicados. Por lo tanto, tenemos que recoger cuantas teas podamos y mantener el fuego vivo. Viene a ser como el límite de tiempo del Super Mario Bros., pero con una justificación realmente estúpida.

Para movernos, indicamos en el mapa el punto cardinal hacia el que queremos dirigirnos. Si topamos con una puerta cerrada, naturalmente habrá que abrirla.

Podríamos empezar por probar con la puerta que tenemos delante, pero imagino que Lord Abracadabra la habrá cerrado a cal y c...

"La puerta está abierta. Es la puerta que conduce al interior del Castillo de Shadowgate".


Vale. Eso fue fácil. Quizá demasiado. Y ese cráneo que me mira desde arriba me inquieta. Echémosle un vistazo.

"Es el cráneo de alguna criatura. Su significado parece bastante claro: dentro, la muerte acecha".

Me gustaría ser más optimista y pensar que es el cartel de un almacén de cráneos, pero mis padres criaron a un pesimista y, en todo caso, uno no puede desconfiar de un mensaje escrito sin faltas de ortografía.

En fin, estamos a miércoles, ¿no?, así que probamos en abrir el cráneo. Detrás se oculta la llave número 1. Es curioso que esté numerada. Va a resultar que Lord Vader es un tipo organizado.

Dado que probablemente necesitemos la llave más adelante, la guardamos en nuestro inventario y cruzamos la puerta.


Pasamos a un largo corredor con una puerta al fondo. Unos ojos enormes y eminentemente diabólicos aparecen flotando ante nosotros.

"«Ese patético mago Lakmir fue un idiota al enviar a un bufón como tú a detenerme. Sin duda te arrepentirás, ¡pues lo único que te aguarda aquí es una muerte horrible!».

El sonido de una risa maníaca resuena en tus oídos".

Lo único que aguarda aquí son años de no pasar un aspirador ni fregar los suelos. Y ya podía Lord Zedd abrir una ventana de vez en cuando, hay que ver cómo huele a cerrado.


A partir de esta cálida acogida, todo depende de nuestra agudeza y paciencia. Debemos tener mucho cuidado con... absolutamente todo.


La muerte acecha en cada rincón


Me gustan los castillos desde muy pequeño, quizá desde que tuve aquel castillo de Playmobil tan chulo. Sin embargo, odio y requeteodio el castillo de Shadowgate. La guía turística hablaba de confort, espacio y calidad; pero solo encuentro dolor y muerte. Y el servicio de habitaciones es bastante irregular.

Tratándose de formas de morir, Shadowgate destaca por su variedad y número. Resumidamente, palmaremos cada vez que no resolvamos un puzzle de la manera correcta o toquemos algo que no debimos haber tocado, como, por ejemplo, una muchacha encadenada y aparentemente desamparada. (Yo supuse que Lord Voldemort tendría alguna clase de esclava sexual. ¿Cómo iba a imaginar que se trataba de una mujer lobo? Sí, había Luna llena, ¿y qué? También la hubo a finales del mes pasado.)

Lo más saludable es atender a las descripciones del narrador y examinar todo lo que encontremos en busca de pistas que nos ahorren un posible disgusto. Aun así, la única forma de avanzar es por ensayo y error.


Con todo, soy de la opinión de que, como en muchos títulos de Sierra, las muertes forman parte del encanto del juego, ya que cada una de ellas va acompañada de una descripción bastante gráfica y, muchas veces, socarrona.

"Lanzando un grito de guerra, te catapultas de la plataforma. Eres valiente, guerrero, ¡pero estúpido! Tu cuerpo explota al hundirse en la lava".

Además, sabiendo lo que hay que hacer, la aventura no dura más de quince minutos, así que las muertes son un plus.


El final


Después de haber recorrido cada habitación del castillo e intimado con la Parca más de lo saludable, con un poco de suerte o una buena guía habremos llegado al abismo, el lugar de la confrontación final con Lord Baelish y el Behemoth.

"La caverna en la que has entrado es, con diferencia, la más grande que hayan visto tus ojos.

Desde las profundidades emerge la criatura más poderosa que ha existido nunca: ¡el Behemoth!

Mientras contemplas este nuevo horror, se te hace un nudo en el estómago. ¡La bestia es, en verdad, increíble!

Por un instante, te preguntas cómo derrotar a semejante criatura".

Espero que a estas alturas ya hayáis reconstruido el Báculo de los Tiempos, porque lo vais a necesitar. ¿Que no? Pues hay al menos dos referencias súper vagas a él en el juego. No sé cómo no os fijáis en esos detalles. El Abu Simbel Profanation era mucho más complicado.

Da igual, supongamos que lo habéis hecho bien. Herimos de muerte al Behemoth con el rayo mortal del Báculo de los Tiempos y la bestia se lleva a Lord Klaatu a la tumba.

Las noticias de nuestro triunfo vuelan (tweet: "¡He matado al Rey Brujo de Angmar! #logros #yomolomucho"), y en Stormhaven nos reciben como el héroe que somos.

El rey nos da la bienvenida y... Esperad un segundo, ¿no éramos reyes? Sí, lo decía el prólogo: "el último de la línea de reyes". Joder, nos vamos veinte minutos y ya nos han buscado un sustituto. ¿O será que el rey es nuestro padre y nosotros su primogénito?

"¡Se te ha otorgado un reino para gobernar y la justa mano de la hija del rey!".

¿Me voy a casar con mi propia hermana? No hay palabras para describir lo enfermo que me siento.


Mirándolo por el lado bueno, al menos hemos disfrutado de una música de 8 bits grandiosa.

4 comentarios :

  1. Venga, que puede ser:

    «Eres el último de la línea de reyes, [...] del país que conquistamos. Y has venido a sacar la basura del país vecino en lugar de pagarle el tributo anual. ¡Enhorabuena!».

    Y al final te devuelven tu reino. Devastado. Sin recursos. Pero es tuyo.

    El trajecito del Rey me ha recordado a....

    Y el héroe me recuerda a Seiya.

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  2. Muy buena reseña, deberías subir más sobre videojuegos, aunque al final no supe si el juego era bueno o malo, Oh! espera ya entendí.

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  3. LacraESECEFE: Caballero, sus comentarios son cada vez más enriquecedores. Me quito el sombrero.

    Feno Mozo: Me da pereza escribir sobre videojuegos. Este es... curioso.

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  4. Vaya, a lo mejor me llamaron más los videojuegos que las pelis los sábados por la noche cuando niño. Bendita internet: con los emuladores me quité las dudas y me harte de videojuegos y he descargado las pelis que obviamente ya no son lo mismo verlas después de 15 años =(

    Los videojuegos carecían de lógica...al menos el casarse con la hermana o la prima mantenía las posesiones dentro de la familia. Era la emoción de aquellos días y más porque tenías "la diversión" desde tu casa.

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