25 de febrero de 2013

Lucky Charms

Aun a riesgo de terminar americanizándome, esto es, de volverme más arrogante, ganar peso hasta la obesidad mórbida y comprarme un sombrero de vaquero, no puedo resistirme a la clase de comida guarrindonga que solo venden en tiendas de importación. Sencillamente no puedo. Sabe distinta, es alegre y colorida, y suele tener tanto azúcar como para que la cocaína te parezca una manzanilla con valerianas. Mis arterias no lo agradecen, pero todavía no nos han presentado formalmente, así que no me preocupa. Además, la dependienta de la tienda donde compro estas porquerías bebe los vientos por mí. Ella todavía no lo sabe, pero ya se enterará. La tengo en el bote.

El último producto que he comprado en mi gira gastronómica estadounidense o, como a mí me gusta llamarla, American Death Race, son los Lucky Charms, unos cereales para niños y no tan niños que hacen de cualquier desayuno una fiesta de color y sabor sin necesidad de secuestrar a los niños de Benetton y atarlos alrededor de la mesa.

Para que os hagáis a la idea, estoy hablándoos de unos cereales tan supercalifragilisticoespialidosos que solo con ver la caja en el estante, me entran ganas de sonreír de oreja a oreja y donar sangre a la Cruz Roja. Con suerte, acabará provocándole hipoglucemia a alguien que me caiga mal.

Definitivamente, debería estar permitido cazar a la gente como yo.

Los Lucky Charms llevan vendiéndose desde los tiempos de la Administración Johnson, el presidente americano con menos notoriedad del último medio siglo (ya me diréis qué hizo aparte de soliviantar a los pacifistas enviando más tropas a Vietnam y darle una medalla a Big Boss al final del Snake Eater). Desde entonces, los Lucky Charms han sido una de las marcas más populares de la compañía General Mills, junto con los Cheerios y Cocoa Puffs. Populares, quiero decir, al otro lado del charco, porque aquí en España  todavía estamos enclaustrados en la Edad Media de los cereales.

El producto se vende generalmente en cajas de medio kilo, que engordan cinco, y cada bolsa contiene una cantidad malsana de cereales de avena tostada que parecen comida para gatos y un número bastante inferior de malvaviscos.

¿Y qué es un malvavisco?, deberíamos preguntarnos para no permanecer en la ignorancia que caracteriza al 97% de los usuarios de Internet (el 3% restante son perros). Pues es un dulce esponjoso que antiguamente se hacía a partir de la raíz de la planta del mismo nombre, que, según Google Imágenes, tiene este aspecto:

Althaea Officinalis.

Qué gay se ha vuelto este artículo de repente, ¿no?

Tranquilos, los Lucky Charms apenas contienen ingredientes naturales y desde luego nada de raíces.  Ahora lo que lo peta es el fosfato trisódico y el riboflavina.

El sabor de los cereales recuerda al de los Smacks, que, en mi escala personal, solo están un poco por encima de los desaboridos Rice Krispies, pero afortunadamente los malvaviscos compensan ese regusto a cartón provocando una explosión de azúcar nuclear en tu boca.

Los malvaviscos son, sin duda, el punto fuerte de los Lucky Charms. Vienen en varias formas y colores, como las fantasías inducidas por el LSD, y son todo un festival de ilusión pueril. Eso sí, para paladares acostumbrados a lo salado, pueden resultar demasiado empalagosos y habrá a quien no acabe de agradarle su textura arenosa (arenosa de azucarillo, no de lentejas mal lavadas). Para mí, tienen su aquel.

Casi parece comestible.


Los tipos de malvavisco que me he encontrado en la última caja que he comprado son estos:

Brilla, brilla, estrellita, en el cielo tan bonita.

Hay estrellas fugaces de cinco colores distintos (las shooting stars que menciona la caja, aunque en inglés suene más a estrella ninja), un sombrero con el dibujo de un trébol, un globo, un arco iris mutante, un reloj de arena y... ¿un feto de ballena? Esto requiere un ejercicio de imaginación excesivo incluso para un niño colocado de azúcar.

Por cierto, según la caja, también debería haber encontrado una herradura, pero se ve que no tengo suerte. Herradura. Suerte. Ya lo entenderéis cuando seais mayores.

La mascota del producto es un leprechaun llamado Lucky, al que podemos acompañar en trepidantes aventuras en el sitio web de Lucky Charms, si somos capaces de aguantar durante más de cinco segundos su irritante tono de voz sin meternos un calzador por el oído.

Al igual que le ha sucedido a sus compañeros de Kellogg's, la imagen de Lucky ha ido evolucionando desde el origen de la marca hasta nuestros días, y a fecha de hoy luce un aspecto moderno y enrollado a caballo entre "Idiota en el día de San Patricio" y "Mantened alejados de los niños".

El Lucky original murió en un accidente de coche y fue sustituido por un doble siniestro.

La verdad es que me sorprende la asociación de este duendecillo irlandés, cuya mitología lo califica de degenerado, bromista y avaro, con unos cereales para el desayuno publicitados para niños. Por otro lado, dudo que las personas que hayan sobrevivido al ataque de un tigre desayunen Frosties y ahí los tenemos, dando poderosa energía desde 1951.

Lo que es yo, cuando oigo la palabra leprechaun, suelo pensar en aquella película de terror de finales de los ochenta protagonizada por Warwick Davis y una Jennifer Anniston pre-rinoplastia (muy mona ella, eso sí), y, por supuesto, en aquel episodio de Los Simpson en el que Bart se hace amigo de Ralph Wiggum.

"Me dijo que quemara cosas".

¿Merece la pena probar los Lucky Charms? Indudablemente. ¿Merece la pena arriesgar la vida en intrincadas pruebas físicas y mentales por un caja de Lucky Charms? No. Y esta es mi conclusión.

12 comentarios :

  1. Es verdad, Lyndon Johnson fué un poco un mierdecilla. Pero como para todo hay consuelo, podemos volarle la chola en lugar de a Kennedy en el "juego" JFK Reloaded.

    Y sí, hay una alarmante carencia de cereales por estos lares. Mi hermano es alérgico al chocolate, así que cuando va a cualquier super de los cercanos a su casa tiene sólo dos opciones, capricho de la mercadotecnia, insulsas y genéricas. A saber:
    -CornFlakes genéricos de a kilo
    -CornFlakes de dieta que como bién es conocido saben a ojete de murciélago.

    Y al final compra kikos.

    ResponderEliminar
  2. La verdad yo nunca he sido de cereales (mis padres insistían en hacer "desayunos de verdad", lo que -siendo yo un niño tonto- no supe apreciar en su momento). Así que no veo su encanto; también puede ser que aquí siempre ha habido una oferta amplia, aunque, por otro lado, yo no podría decidir entre tantas opciones (bueno, siendo honestos hay un montón de clones). Al final, cuando he tenido que comprar cereal, paso de escoger y voy directo a las "Zucaritas" de toda la vida (el nombre local de los "Frosted Flakes" del tigre). Aunque de niño me gustaba comer, directo de la caja, los "Froot Loops" de casa de mi abuela. Pero actualmente mi resistencia al azúcar se ha reducido notablemente.

    Este cereal en cuestión no recuerdo haberlo probado, aunque sí he comido otros que ofrecen eso de los malvaviscos. La primera vez que los probé, esperaba algo parecido a los bombones clásicos (es decir, suavecitos). Así que me parecieron decepcionantes. Supongo que tendrán su público, que no soy yo.

    Y a ver si no te cae una somanta de palos de parte de mis vecinos continentales por usar "americano" para aludir a una fracción especifica de territorio.

    ResponderEliminar
  3. En México abundaban de estas mugres en los ochentas(supongo que porque había al menos dos plantas prosuctoras y nos queda pegado USA). Pero fueron desapareciendo por su alto costo y los mitos de niños envenenados por consumirlos(bueno, no hay evidencia).
    Jajaja, la descripción que colocas le queda a casi cualquier cereal de la marca del "gallito".
    En México los más famosos y que destronaron a los la entrada fueron las zucaritas y los "con fleis"; además de los genéricos y piratas.

    ResponderEliminar
  4. Buena reseña, Tipo de la Brocha.
    Yo recuerdo que hace tiempo se comercializaban estos cereales en el Continente (ahora Carrefour) y me los compraba todos los sábados mis padres, eso fue a principios de los 90's. Por desgracia, dejaron de venderlos porque decían que era porque no había mucha gente que los comprase. Y ahora que me lo has vuelto a recordar, me tocará ir a alguna tienda a pillarme un par de cajas, jejeje.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Tan necesario es tu artículo como mi puntualización. En castellano es Riboflavina, no Rivoflavin
    Gran trabajo, por cierto ;)

    ResponderEliminar
  6. Phoebe lo aclarará 3x22: ''no, no, estoy bien. ¿Y sabes por qué? Gracias a tantos ribuflavianes''

    ResponderEliminar
  7. Terminento: ¿Alérgico al chocolate? ¿Y por qué quiere seguir viviendo?

    gt7h1: He escrito estadounidense una vez. Menos da una piedra.

    M@nchitas: No son mitos. Cuba realizó experimentos en México en los ochenta. Los sedicionistas tenían un pacto con el gobierno de Reagan para crear una raza de súper-hombres con sombrero y bigote con el fin de utilizarlos en la conquista de la ciudad perdida de Atlantis. Es un secreto, así que no se lo cuentes a nadie.

    El Pirata: Ah, el Continente... Allí compraba yo cajas pequeñas de cereales en paquetes de ocho, cada una de una marca distinta. Pero cómo odiaba los Rice Krispies. Aún los odio. Quemaron mi casa.

    Anónimo: Gracias, acabo de corregirlo.

    kei: Friends no tiene todas las respuestas, aunque quizá sí todas las preguntas. Dale una vuelta.

    ResponderEliminar
  8. Yo creo que espera ser canonizado o algo: San SinNestlé

    ResponderEliminar
  9. creo que cuando era pequeña existía una asquerosidad parecida, porque me acuerdo que estaba el cereal por un lado y cosas blandengues por otro.

    ResponderEliminar
  10. Es una pena que lo más probable sea que nunca vayan a sacarlos en nuestro pais debido a la asociaciones de padres ñoños que se opondrían por no ser lo bastante saludables.

    ResponderEliminar
  11. Suscribo ese medievo alimenticio español que hace que salte dando palmas cada vez que cruzo la frontera y veo la cantidad de mierda hipercalórica que nos estamos perdiendo (véase el marshmallow fluff por ejemplo, tan tóxico como estimulante para el estómago).

    Hay más gente clamando al cielo por la vuelta de los Lucky Charms (http://www.pacmanhamuerto.es/2008/06/recuerdos-de-mi-infancia-los-mgicos.html)
    que algunos recordamos en su fugaz paso por nuestro país de esquinas meadas como "Mágico Charms", sin lugar a dudas, de los mejores cereales que he probado junto a los Fruity Loops.

    Aún recuerdo como evitaba los malvaviscos (¿?) dejándolos para el final en una piscifactoría de la leche ya petada de azúcar; esas últimas cucharadas sólo de pequeñas gemas tapona-arterias me daban el power up necesario para aguantar -y olvidar- 6 horas seguidas de clase.

    Hace poco vi una caja que brillaba en el estante de una tienda de importación pero cuando miré el precio en la etiqueta se me puso el pelo rubio. Creo que pediré un paquete para Reyes.

    ResponderEliminar
  12. Yo prefiero comer las esponjas (mashmallows) de toda la vida,en plan chuchería,esa que es rosa por fuera y blanca por dentro,en este plan..prensadas y para tomar con leche…como que no me llaman,para eso prefiero los Froot Loops y tp me entusiasman demasiado,prefiero los de "la rana","el tigre","el perro" o "el gallo",cereales tal cual.

    ResponderEliminar