26 de noviembre de 2012

Star Wars: The Clone Wars (2008)

Teniendo en cuenta la recapitulación que viene a continuación de estos párrafos, me parece importante abrir esta entrada diciendo que la serie de animación digital The Clone Wars le da mil vueltas a las precuelas. Solo he visto las tres primeras temporadas, pero cada una de ellas supera a la anterior y apuesto a que las siguientes serán aún mejores.

Aunque no todos los episodios son redondos y hay unos pocos mediocres, el equipo de Dave Filoni ha sabido recuperar el espíritu de la trilogía original mejor de lo que lo hizo su propio creador en 1999 con La amenaza fantasma. La serie consigue que conectes con los personajes, entiendas sus motivaciones y te involucres en lo que hacen. Actualmente es una de las pocas series que sigo… aunque sea a mi peculiar ritmo.

Dicho esto, lo cierto es que The Clone Wars tuvo un comienzo bastante flojo con la película del mismo título, estrenada en agosto de 2008. El filme pretendía generar expectación en torno a la nueva serie en la que Lucasfilm estaba trabajando y que comenzaría a emitirse en Cartoon Network en octubre de ese mismo año.

La crítica se cebó con la película, tanto por su animación, que algunos calificaron de prehistórica y acartonada, como por su argumento, demasiado infantil y simplón. Los fans tampoco se quedaron atrás, llegando a tacharla de la peor película de La guerra de las galaxias producida hasta la fecha. En general, no entiendo el porqué de las opiniones biliosas, y en este caso, parecían más que nada una reacción anticipada al hecho de que la película estuviera dirigida a los más jóvenes de la casa, como si esto de por sí fuera malo. Y con la reciente compra de LucasArts por Disney, vuelta a escuchar la misma cantinela.

Sin embargo, los ingresos de la película en taquilla fueron satisfactorios, lo que suponía que, a pesar de las duras críticas, la serie podía encontrar su audiencia. Cuatro años después y con la quinta temporada ya en antena, es un hecho constatado que lo hizo.

22 de noviembre de 2012

He-Man and the Masters of the Universe #2 - Desert Storm

Pese a haber llevado un ritmo de publicación bastante aceptable en lo que se refiere a las reseñas de los cómics de Masters del Universo (sin el "He-Man" delante), un calentamiento ideal para la que se me vendrá encima cuando emitan la siguiente temporada de Juego de Tronos, la verdad es que he dejado pasar más tiempo del que me hubiera gustado desde que comenté el número anterior de la serie principal: He-Man y los Masters del Universo. La culpa es solo mía, porque, por puro despiste, no me enteré de que había salido el segundo número hasta que salió el tercero. Y ahora ya hay incluso una nueva serie en marcha: Origins or Eternia. Matadme, por favor.

La última vez que vimos a Adam, le habían robado los recuerdos de su pasado como campeón de Eternia, no llevaba medias violetas y vivía como un simple leñador en un mundo tiranizado por Skeletor. Algunos sueños fugaces sobre ese pasado unidos a la visita a domicilio del halcón mágico Zoar le motivaron para abandonar su hogar en busca de respuestas y de una chica rubia con bikini dorado. Beast Man, mano derecha y escabel ocasional de Skeletor, intentó detener a Adam sin éxito, y el joven héroe prosiguió su viaje hacia un destino incierto, adentrándose con Zoar en un desierto inhóspito mientras Skeletor enviaba una orden a sus sicarios: capturar a su sobrino, vivo o muerto.

En cuanto al equipo artístico, Philip Tan continúa como dibujante, pero el guionista Keith Giffen ocupa ahora el puesto de James Robinson como escritor titular de la serie. DC reemplazó a Robinson en julio y puede que las malas críticas que recibió el primer número hayan tenido algo que ver. Si DC y Mattel se arriesgan a relanzar esta colección después de tanto tiempo, es comprensible que no les valga con recibir un "bueh" de los fans. O tal vez Robinson es en realidad un demonio kandariano y nadie quiere trabajar con él. Cualquiera sabe.

Mirándolo por el lado bueno, Robinson no era un gran conocedor de los Masters del Universo, mientras que Giffen es un fanboy declarado. Esto significa que el cambio podría ser a mejor. Podría, pero no lo es, porque en este número ocurren todavía menos cosas que en el anterior. Resumen: Trap Jaw captura a Adam; Teela le ayuda a escapar. Fin.

Ahora dedicaré otras mil palabras a contároslo con detalle.

19 de noviembre de 2012

La fuga de Deponia

¿Otra aventura gráfica alemana? Sí, y os voy a decir algo más: siguen pareciéndome las mejores. Desde que Sierra desapareció del mapa y LucasArts se centró en hacer juegos de La guerra de las galaxias (y ya ni siquiera buenos), el mercado americano de las aventuras gráficas ya no es lo que era, y las desarrolladoras españolas, con Pendulo Studios a la cabeza, tampoco son para tirar cohetes, a pesar de sus más que notables esfuerzos.

El caso es que The Book of Unwritten Tales me dejó no solo con unos 20 euros menos en la cuenta corriente, sino también con las mismas ganas de darle al coco que tenía a mediados de los noventa. Por eso, cuando me enteré, tarde como de costumbre, de que había salido otra aventura gráfica alemana, no dudé en comprármela aun sabiendo que había sido desarrollada por una compañía distinta. Los prejuicios y la xenofobia me han vuelto así de optimista.

La fuga de Deponia traslada al jugador a un planeta de ciencia ficción habitado por personajes cáusticos y un tanto alocados que sirve de desguace cósmico al resto del Universo: Deponia. En la ciudad-vertedero de Kuvaq, Rufus busca la forma de abandonar el planeta y alcanzar el paraíso flotante del Elíseo, que promete ofrecerle lo mejor de la vida sin dar un palo al agua. Al comienzo del juego, debemos ayudar a este  buscavidas egocéntrico en el más reciente de sus muchos intentos por escapar de Deponia, lo que dará lugar a un incidente inesperado que pondrá en sus manos el destino de todo planeta… y el futuro de una chica elísea.

¿Visteis cómo añadí puntos suspensivos para darle una nota de suspense? ¡Ya soy todo un experto!

12 de noviembre de 2012

El Puño de la Estrella del Norte (Hokuto no Ken)

El Puño de la Estrella del Norte es el manga más popular de Buronson y Tetsuo Hara y, aunque solo sea por la cantidad de años que tiene (los mismos que yo, para ser exactos), todo aficionado al género de artes marciales debería al menos conocerlo.

La colección abarca un total de 27 volúmenes divididos en 245 capítulos, que la revista Shonen Jump publicó entre 1983 y 1988. Dado su éxito, la serie pronto se adaptó a televisión, y tuvo varias películas y videojuegos, entre otros el que aquí se conoció como Last Battle y que es una mierda pinchada en un palo.

El título original en japonés es Hokuto no Ken, que se traduce literalmente como "El Puño del Carro". En este caso, el cambio del título es aceptable, y no solo porque suene mejor, sino porque incluso tiene cierto sentido. El Carro es la constelación más brillante de la Osa Mayor y, como deberíais saber, apunta a Polaris, también conocida como la Estrella del Norte. Y digo que deberías saberlo, no por nada, sino porque si algún día os escapáis de una nave-prisión y acabáis estrellándoos en un planeta habitado por un psicópata megalómano que decide soltaros en medio de un bosque para cazaros, pero os da la oportunidad de salvaros si llegáis hasta un templo repleto de zombis y mutantes, podáis orientaros mirando al cielo, como las esclavas de aquella genial película de serie B. Esperad... Si estáis en otro planeta, probablemente la Osa Mayor no os sirva de nada. Qué estupidez.

8 de noviembre de 2012

Masters of the Universe #5 - Evil-Lyn

Han pasado más de dos meses desde que se publicó el número de Masters del Universo dedicado a Evil-Lyn y aún no sé qué pensar de él. Supongo que, muy resumidamente, es el primero de los que han salido hasta la fecha que no me ha gustado. Pero esto tampoco significa que me haya parecido una birria. La historia es buena... a su manera. Simplemente no acaba de encajarme en el concepto de Masters del Universo que tengo en la cabeza. Y después de una relación de más de veinte años con la franquicia, sé de lo que hablo.

Solo con que echéis un vistazo a la portada del cómic, podréis comprender a qué me refiero. Cuando entré en ComiXology y vi esa portada en la sección de novedades junto al volumen 2 de The Boys, ni siquiera me di cuenta de que era el siguiente número de la colección hasta que reparé en el título, y aun así, seguí desconfiando de lo que veía hasta que leí el resumen: "Evil-Lyn hace justicia a su nombre en este relato negro que se desarrolla en las miserables calles de Eternia". La sinopsis también incluía signos de exclamación, pero es lo único que he obviado, a pesar de que Eternia ni siquiera es una ciudad, sino un planeta, y que el nombre correcto es Eternos. Siento tocar las pelotas con esta tontería, pero tampoco es mucho pedir no cagarla en un detalle tan básico; no es que haya que ser un experto en los Masters del Universo, ¡basta con leer la primera viñeta del cómic!

¿Por dónde iba? Ah, sí, lo poco que se parece esto a los Masters del Universo. El guión de Kyle Higgins, que escribió el número de Man-At-Arms, parece más apropiado para una novela gráfica de estilo noir, y el dibujo de Mike Henderson, de trazos simples y en blanco y negro, recuerda más al Sin City de Frank Miller y a Blade Runner que a ninguna otra cosa. ¿Gabardinas y bares de mala muerte en Eternia?, no termino de verlo. Pero quizá sea cuestión de tiempo. Juzgadlo por vosotros mismos.

5 de noviembre de 2012

Skyfall (2012)

Soy fan de tantas cosas que me es difícil escoger sobre cuáles debería escribir en el blog, pero hay al menos dos muy importantes a las que todavía no he dedicado ni un solo artículo: el historial de vida laboral que me envía cada año el Ministerio de Empleo y Seguridad Social, y James Bond, el héroe cinematográfico nacido de la pluma del escritor Ian Flemming y la visión del productor Albert R. Broccoli.

Aunque repasar mi historial laboral de 2011 sin duda daría pie a una interesante entrada, hoy hablaré del agente 007, y para que sepáis a qué clase de antecedentes os enfrentáis hoy, os diré que llevo más de cinco años usando un reloj Swatch de la colección 007 Villain y que por Navidad espero hacerme con el paquete completo de películas de James Bond en Blu-ray, pese a haberlas visto ya en DVD. Y ahora vayamos al grano.

Cuatro años después del estreno de la olvidable Quantum of Solace y tras haber superado serias dificultades financieras, el pasado 23 de octubre por fin se estrenó en las salas de cine británicas la vigésimo tercera película de James Bond: Skyfall, con la que Eon y Metro-Goldwyn-Mayer celebran el 50º aniversario de la saga.

La película, con más de 100 millones de dólares recaudados a fecha del jueves pasado, está funcionando a las mil maravillas en taquilla y, en general, la crítica la está poniendo por las nubes; Cinemanía y Fotogramas le dan cuatro estrellas, en Rotten Tomatoes tiene un 95% de aprobación, y un niño de seis o siete años que estaba en mi misma fila dijo que le había "molado mucho".

Yo empiezo a pensar que estoy viviendo en el Mundo Bizarro.

Siendo conciso, creo que el más reciente trabajo de Sam Mendes como realizador es una película del montón, incluso aburrida por momentos, que entretiene de chiripa gracias a algunas líneas de diálogo chisposas y unas pocas escenas memorables. No obstante, si lo que buscáis es una opinión más detallada, a continuación encontraréis una lista de lo bueno, lo feo y lo malo de Skyfall.

Como el filme acaba de estrenarse, voy a ser bueno y advertiros de que habrá spoilers a punta de pala. Además, he envenenado dos o tres líneas, pero no lo sabréis hasta haberlas leído, y entonces ya será demasiado tarde...