
Aunque para mí ninguna película o serie del Zorro podrá compararse jamás con la teleserie de Disney protagonizada por Guy Williams, los episodios de Kaiketsu Zorro funcionan notablemente como serial de aventuras. De hecho, el mayor problema que le veo es el mismo que al Zorro de Antonio Banderas, y es que al protagonista le falta el bigotito a lo Errol Flynn. Lo sé, es una tontería; pero sin él, el Zorro es como un Superman sin capa, un Mochilo sin mochila o una Xena sin ramalazos de lesbianismo. El bigote forma parte de la esencia misma del personaje y merece nuestro apoyo.
Tras el salto, encontraréis un resumen del primer episodio de la serie. Pero antes...
Lo sé. El Zorro mola más que un puesto de lavado de coches atendido por Shay Maria y Keeley Hazell. La mirada seria, el relámpago de fondo, la chulería con la que se echa el chaleco encima, una electricidad estática como no veía desde la última vez que lavé mis calcetines sin suavizante... ¡Alucinante! ¿Y ese conjunto de botas, guantes, cinturón y antifaz que se ponen solos? El no va más, que los inventen y se venderán solos. Yo compraría dos de cada. ¿Y qué decir de esos duelos EPIQUÍSIMOS sobre un puente colgante y bajo las olas? Son imágenes que calan tan hondo que apenas se ven afectadas por la presencia del Pequeño Zorro, que deberíamos haber recordado en este artículo de Wally Week sobre la exploitation familiar. ¿Y luego? ¡Una rubia! ¡Explosiones! ¡Y dos perros!
Si los episodios fueran solo la mitad de buenos que el opening, tendríamos oro entre manos. Obviamente no lo son, porque duran lo suficiente como para que tu cerebro reaccione.
En la California de finales del siglo XVIII, el pueblo mexicano sufre bajo el yugo de la opresión del Imperio español.
Siendo como son de quejicas estos mexicanos, seguro que protestan por alguna rapiña o violación de nada. ¿El Mariachi? Una niñita con canesú. ¿Machete? Recoge margaritas en el campo. ¿Chiles rellenos? Oh-la-la, tentempié para mariquitas. Lo importante aquí es que se habla del Imperio español. Un Imperio en el que se dice que jamás se ponía el sol y que, por lo tanto, era ideal para broncearse si a uno no le importaba pasarse el día viajando. Esta es una parte de la historia de España que le hincha a uno el pecho de orgullo. O eso, o que yo estoy a punto de parir un alien, no estoy seguro. Pero lo mejor de todo es que los españoles somos los malos de la serie. Crueles, tiranos, injustos... y nos encanta destrozar puestos de fruta con nuestros caballos de pupilas malévolamente blancas. Nos han clavado.
El guión dice que cuando el desaliento del pueblo se convierta en pura desesperación (#acampadacalifornia ya), llegará un héroe allende los mares para traer un rayo de esperanza a estas áridas tierras.
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| Españoles. Petándolo. |
Sin embargo, antes de poder reunirnos con nuestro héroe, debo presentaros a la joven Lolita y al chiquillo Bernardo (Pequeño Zorro desde el episodio 2, no os encariñéis con él), que conducen un carruaje por encima del límite de velocidad permitido para despistar al orondo sargento González y a sus soldados. Lolita insiste en que se dirigen al puerto a recoger a Diego, que regresa hoy de España, pero en realidad están ayudando a escapar al rebelde Chiquita y su familia del ejército español.
La cuestión es que lo único que ha hecho Chiquita es arengar a las masas y llenarles los oídos de conceptos vacíos como "libertad" o "justicia". Por lo tanto, dejar que se marche del país es a todas luces mejor idea que ejecutarlo y convertirlo en un mártir. Al menos, es lo que piensa un servidor. Y espero que Chiquita sea un mote.
Para librarse de sus perseguidores, Bernardo se sube al techo del carruaje, le echa un lazo a una roca y salta del vehículo en marcha manteniendo el otro extremo del lazo agarrado, de tal forma que éste se tensa y los caballos que iban tras ellos tropiezan con él y se van de morros al suelo. Tras esta escena al margen de toda credibilidad, el carruaje continúa su camino... dejando atrás a Bernardo con varios soldados malheridos y cabreados. Este último detalle no se menciona.
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| En España, a Bernardo y Lolita les doblaron los mismos actores que a Son Goku y Bulma en Dragon Ball. ¡Y el sargento González tiene la voz del Duende Tortuga! Ains, qué recuerdos. |
A bordo de un barco que se aproxima a las costas californianas, Diego de la Vega lee una carta de su padre. Como no podía ser de otra manera, se trata de la clásica carta mágica que hace sonar la voz en off de la persona que la ha escrito e incluso te muestra su imagen sobreimpresa en el papel. Esto no te pasa con las facturas de la luz.
En resumen, el mensaje viene a decir que los españoles son más malos que Satanás con úlcera de estómago y que el padre de Diego confía en que éste les ayude en su lucha contra la opresión, el militarismo y la música de David Bisbal.
Pero, ¿qué puede hacer un solo muchacho contra la élite del ejército español? La realidad es que nada, salvo sentarse y esperar a que se aburran de los Días de los Muertos, los frijoles y las piñatas y se vuelvan a su país. Pero como esto es una serie de dibujos animados, un solo hombre puede marcar la diferencia. Especialmente si ese hombre controla los elementos y tiene un caballo con súper poderes, como enseguida veremos.
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| ¿Un Zorro rubio? MAL. |
Al llegar a puerto, Lolita sube a bordo del barco y pide a Diego que le ayude a ocultar a Chiquita y su familia. Después de aquellos episodios tan psicodélicos de Marmalade Boy, aquí me esperaba una pausa dramática acompañada de un viento huracanado y un cambio radical de la paleta de color; pero la reunión de estos dos amigos de la infancia tiene tanta emoción como mis encuentros en el ascensor con la señora del quinto.
Por desgracia, la ayuda de Diego sirve de poco, porque los soldados, en esto que hacen como que buscan al rebelde (los españoles dominamos el arte de aparentar que trabajamos), lo encuentran por casualidad y lo apresan junto a su mujer, abandonando al bebé de la pareja a su suerte. Tampoco es cuestión de juzgar a nadie. Los bebés son bolsas de ruido y caca y cuestan dinero. Es más, si tuviera que criticar la actuación de los soldados, sería por no echar al bebé a los tiburones. No hay que darles la oportunidad de crecer y vengarse.
En cubierta, Diego hace su numerito de Clark Kent delante del teniente Gabriel, la mano derecha del antagonista de la serie, y aunque queda libre de sospecha, su cobardía acaba drásticamente con sus posibilidades de conquistar a Lolita antes de que acabe el día.
De todos modos, Diego ya tendrá tiempo de hacer las paces con la muchacha. Concretamente, en el penúltimo episodio de todos, cuando Lolita descubre que él es el Zorro. Y hasta entonces, a dos velas. Así es como se le ocurren a uno idioteces como permitir a un crío disfrazarse de Pequeño Zorro y combatir la injusticia con su ayuda. Igualito que Batman, vamos.
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| Sí, parece bastante imbécil y desesperado. |
El señor de la Vega organiza una fiesta de bienvenida para Diego, y, sin saber que tras su fachada patosa se esconde un héroe en ciernes, empieza a pensar que estudiar en España ha echado a perder a su hijo. ¿De verás? Qué raro. Nunca he oído ni una sola queja sobre nuestro sistema educativo. Sin haber encendido antes la televisión o la radio, o abierto el periódico, quiero decir.
El sargento González se presenta de improviso en la finca del señor de la Vega siguiendo las órdenes del comandante Ramón, para anunciar que van a ejecutar a Chiquita esta misma tarde y que todos están obligados a asistir.
El comandante Ramón pronto se convertirá en el archienemigo del Zorro, pero en este episodio lo único que hace es sentarse, señalar a la gente con su fusta y decir "Excelente" en dos de cada tres frases. Para que os hagáis a la idea de la clase de villano que es, al final de la serie, muere peleando contra el Zorro después de atacarle por la espalda mientras grita "¡Acabaré contigo!". Si eres tan estúpido como para poner sobre aviso a tu rival más peligroso, no mereces vivir.
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| Además, nadie que se llame Ramón podría derrotar al Zorro. |
En la misma secuencia que aparece en el opening y que se repite en todos y cada uno de los episodios de la serie, Diego se enfunda el disfraz del Zorro y hace una entrada tan espectacular como improbable para evitar que maten a Chiquita, arrojándose con su caballo desde un barranco que tiene por lo menos veinte metros de altura y plantándose frente a sus enemigos como si tal cosa.
Pero antes de que su caballo se pase las leyes de la física por el forro, el Zorro le suelta a Ramón la mejor frase de todo el episodio:
Ha torturado a gente inocente sin motivo. Si no cambia rápidamente de actitud, el Zorro le obligará a hacerlo.
A ver, me queda claro que está mal torturar a gente inocente sin motivo, pero, ¿con motivo está bien?, ¿aunque sean inocentes? ¿Y qué pasa si el comandante deja de torturar a la gente a partir de ahora? ¿Es que no va a pagar por sus crímenes anteriores? ¿Y por qué el Zorro habla de sí mismo en tercera persona?
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| Sí, se tira desde ahí arriba. Ya os dije que tenía un súper caballo. |
Entre todos los soldados españoles, el único que parece ser capaz de mantener sus pantalones subidos y de no caerse estúpidamente al suelo mientras pelea con el Zorro es el teniente Gabriel, porque es español y rubio; pero, al final, el teniente tampoco es rival para las acrobacias del Zorro y su habilidad para invocar tempestades cuando suelta sus peroratas de justiciero.
De hecho, Gabriel se las apaña para combatir dos veces contra el Zorro en menos de cinco minutos y fracasar en ambas ocasiones. No es algo de lo que sorprenderse. Esta versión del Zorro puede marcarle la zeta con su florete a un tiburón debajo del agua. No, en serio, ocurre en otro episodio.
Al final, Chiquita escapa con su familia y el pueblo mexicano es un poco más feliz sabiendo que un héroe vela por ellos.
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| -¡No pienso aguantar tu insolencia aquí sentado! -Ya te están fastidiando otra vez las almorranas, ¿eh? |
No se puede decir que este anime estuviese entre los más populares de su época, pero, como siempre, hay quienes no podemos parar quietos hasta desenterrar cada fragmento de nuestra borrosa infancia.
Larga vida al Zorro.







Dios, este anime me lo tragué enterito no sólo de crío, sino también hace unos pocos años, 3 o 4, diría (sí, lo hice, ¿quién quiere tocarme?) Si te preguntas por qué me lo volví a ver, digamos que la nostalgia por aquellos animes de cuando Tele 5 y Antena 3 molaban me pudo...
ResponderSuprimirEn fin, lo curioso es que, según pasaba el tiempo desde mi último visionado, lo fui olvidando poco a poco, hasta que ya no me acordaba de nada... O eso es lo que pensaba, ya que al leer este artículo me he acordado del episodio entero que aquí comentas.
PD.: Hay que patentar esa ropa, anda que no ahorraría tiempo uno vistiéndose de esa manera...
PD.2: Secundo lo del bigote. Es como ver a Vincent Price sin su bigote, o a Gómez de "La familia Addams" sin su mostacho/bigotillo (depende de la versión).
PD.3: Te recomiendo ver, si aún no la has visto, la serie de "Mr. Ajikko", también conocida como "El gran sushi". Material del bueno (según como lo mires XD).
Lo mas probable y despues de haberme leido el articulo es que la serie no sea tan buena como parece dar a entender el epico opening.
ResponderSuprimirPero estoy seguro que es algo asi como infinitas veces mejor que el Zorro Generacion Z que es la cosa mas infame que existe.
No importa cuantas veces vea esa entrada del Zorro, siempre me recordará al buen Seiya.
ResponderSuprimirDe esos pequeños placeres culposos para mirar y admirar, pero sí, hubiese molado más que la animación fuese la mitad de lo que ofrece el intro. Raros son los casos donde es diferente, pero ya estabamos acostumbrados con los Thundercats y los Silverhawks.
Recuerdo que la encontré buscando esta otra.
Claaaroo... los españoles fueron una pera en dulce con sus conquistados, si hasta nos hicieron favor de matar a nuestros científicos, traer enfermedades, envenear nuestras aguas y violar a nuestras mujeres...
ResponderSuprimirAún así sigues siendo muy consistente e irónico en tus artículos, sigue así :D.
la verdad es que al crío ese el bigote no le pega y en una producción japonesa, bigote, bigote en un personaje principal... raro.
SuprimirPD1: ¿Científicos en 1492? ¡Si estaban en taparrabos sacrificando peña y saqueando el oro de sus vecinos! Los latinoamericanos se quejan mucho, ¿no? Es como si yo me quejo de los romanos, que nos dieron cultura, avances técnicos, militares y un idioma. Es por las violaciones y robos de los romanos que Europa (y los EEUU, que son todos de origen y sangre europea) está arriba y el resto más bien no. A saber qué sería de ese sitio sin una buena conquista española. Mientras Europa tenía grandes barcos y arcabuces, allí todo eran taparrabos, sacrificios rituales y armas de madera y piedra. JAJAJA Científicos.
P.D 2: La serie es una mierdaca; donde estén Rouroni Kenshin, Dragon Ball, Saint Seiya...
Roy D. Mustang: Y ni tan mal la serie, ¿no? La de El gran sushi me suena porque se comentó en ion litio, pero no la he visto, no.
ResponderSuprimirVladek: Tampoco es mala. Está entretenida. Un poco fantasma, si acaso; pero es el Zorro.
LacraESECEFE: Lo de la calidad superior de los openings siempre ha sido así. Otro ejemplo es el de Las Tortugas Ninja.
God of Archangels: Hay que reírse de todo. No obstante, es complicado juzgar el pasado con los valores del presente.
Que injusta es la vida. Hoy he aprendido que por culpa de mis padres nunca podría ganar al Zorro en un combate xD
ResponderSuprimirHay una cosa que hay que aclarar: Dado que por aquel entonces California era parte del Imperio Español eso signifca que todos los personajes eran españoles, los malos eran los soldados que abusaban de su poder, no actuaban con el beneplacito de España.
ResponderSuprimirTambien hay que tener en cuenta que las historias del Zorro fueron escritas por un estadounidense por lo que servian de propaganda de lo bien que esta California como parte de los EEUU.
Estoy de acuerdo, el Zorro debe llevar bigotillo. Si alguien se queja de que la serie es muy fantasma recordemos que el Zorro es practicamente el primer superheroe, la mayor parte de los topicos del genero superheroico han sido copiados de este personaje.
Nunca me perdía esta serie cuando la ponían en Antena 3, y fue una de las causas de que me hiciera fan del Zorro. Aunque para mí, el mejor Zorro fue el de la serie de la New World: Duncan Regehr (la que ponían en TVE1 por la misma época que la del post).
ResponderSuprimirY digo lo mismo que los demás, un Zorro sin bigote pierde mucho.
Roy Ramker: Un buen apellido puede contrarrestar el efecto del nombre. Ramón Mondragón, por ejemplo.
ResponderSuprimirAnónimo: Lo que se aprende con tu comentario. Gracias.
Ronin: Planta no le faltaba al señor Regehr, desde luego.
El momento tiburón:
ResponderSuprimirhttp://www.youtube.com/watch?v=OqIJ1fIhRy4
Por el tamaño diría que se trata de una especie prehistórica.
creo q la rubia es un robot o algo....
ResponderSuprimiraun conociendo el efecto de la "mejora de calidad de animacion del intro" aun así ni se despeina ni parpadea al disparar una escopeta...
eso no lo hace ni Terminator
Tipodelabrocha, algún día reseñarás "D'Artacan y los tres mosqueperros". Hay mucha tela de donde cortar.
ResponderSuprimirSaludos.
Makk: A partir de ese momento, la serie no puede mejorar.
ResponderSuprimirMillus: ¿Parpadear? Una pérdida de tiempo.
Gabardina: ¿Es una pregunta o un presagio?