
El mundo se divide en dos categorías: los que odian la Navidad y los que no. A mí me entusiasma la Navidad por varios motivos. El primero y más importante, porque durante una semana, y con un poco de suerte, podré poner una respuesta automática en Outlook que diga de forma educada "Estoy tocándome los huevos. Vete a dar por culo a otro pringado, idiota" y tomarme un descanso, que buena falta me hace. El segundo, porque puedo comprar más basura que de costumbre sin dar la nota. El tercero, porque aunque me dé algún que otro atracón, no me sentiré tan culpable. Y el cuarto, porque me gustan los villancicos.
Sí, soy una persona horrible.
Para vosotros, esto significa que durante las tres próximas semanas, podréis leer algunos artículos de temática navideña. O más o menos navideña. Seré generoso con el margen, la verdad. Esta vez, eso sí, no voy a cambiar el aspecto de la plantilla. En esta época del año es difícil encontrar elfos que trabajen gratis. Y con elfos quiero decir huerfanitos a los que han tirado mucho de las orejas
Hasta entonces, y para ir abriendo boca, disfrutad de un villancico tradicional. ¡Tras el salto!
La verdad es que cuando me planteé escribir esta entrada, estaba medio borracho e iba a recomendaros El Tamborilerdo de El Reno Renardo; pero ahora que estoy borracho del todo y pulsar las teclas correctas se ha convertido en la mayor aventura de mi vida, creo que el Arre, borriquito de Manolo Escobar es una selección más honesta y acorde con el espíritu de estas fiestas.