
En octubre, por ejemplo, un lector me pidió que comentase Las posibles vidas de Mr. Nobody, una producción belga dirigida por un tipo sobre el que no había oído hablar en la vida y protagonizada por Jared Leto, uno de los rostros más hostiables de Hollywood. La IMDb la clasifica en cuatro géneros: drama, fantasía, ciencia-ficción y romance. Sí, romance. Viendo la clase de cintas sobre las que suelo escribir, eso es lo que más me pega. Todo sea por complacer a los lectores.
Por suerte, a los quince minutos de estar viendo la película, ya sabía exactamente lo que me tocaría soportar durante las dos próximas horas, así que hice una pausa y bajé al supermercado a comprar palomitas y un pack de seis botellas de Budweiser. Dos meses después, seguí desde donde la había dejado.
Las posibles vidas de Mr. Nobody es la típica película con pretensiones artísticas y un gran presupuesto que sirve de vehículo a autores sin abuela para regodearse de su intelectualidad sin renunciar a ser comerciales. También es lo que ve la gente cuando quiere sentirse inteligente y es demasiado vaga para hacer sudokus o leer a Dostoyevski.
Yo no he leído a Dostoyevski, pero me han dicho que mencionar a un escritor ruso suma automáticamente 2 puntos a tu inteligencia, y este es el truco que utiliza precisamente esta película. La diferencia es que en lugar de limitarse a las palabras, se vale también de recursos visuales y de un complejo entramado de líneas narrativas que no tienen ni pies ni cabeza.
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| No, ni siquiera Doc Brown puede explicar este lío. |
Nuestro problema como personas, aparte del olor corporal y la mala educación, es que nos dejamos engañar con facilidad, porque nos gusta que los demás nos perciban positivamente. En este sentido, Las posibles vidas de Mr. Nobody logra lo que de otro modo solo la extracción de algunas costillas haría posible: la autofelación del espectador.
Se nos llena la boca diciendo lo listos que somos porque nos ha gustado una película supuestamente inteligente. En cambio, nos avergonzamos si disfrutamos con Transformers: El lado oscuro de la Luna o Conan el Bárbaro, porque las ha escrito un guionista con la agudeza mental de un chimpancé.
No digo que lo primero esté mal, o que seáis unos completos idiotas si os gusta este filme y os parece la cosa más profunda desde vuestro último tacto rectal; pero a mí me enerva que me manipulen y que me hagan perder el tiempo.
Hablemos de mis problemas para redactar la sinopsis. Normalmente, es lo primero que hago después de escribir una introducción lo suficientemente interesante o estúpida como para captar vuestra atención. Sin embargo, en este caso, no sé qué poner sin extenderme más de la cuenta. El motivo es doble: por un lado, estoy con un trancazo del quince; y por otro, el argumento es un desastre, poco más que una excusa para intercalar docenas de escenas surrealistas, que se suceden sin orden ni concierto y que no aportan casi nada a la trama.
De hecho, ver este filme es lo más parecido a leer un libro de la colección Elige tu propia aventura, pero sin tomar decisiones y siguiendo el orden de lectura habitual.
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| Si quieres que Nemo se vaya con su madre, pasa a la página 13. Si quieres que Nemo se quede con su padre, pasa a la página 27. Si quieres que nominen tu película en Sitges, pasa de todo. |
Mirándolo así, cualquier resumen puede ser bueno. Este es el del reverso de la edición en DVD, que presume de contener "la historia de amor más grande jamás contada":
Un hombre lleva una vida normal junto a su mujer y sus tres hijos. Un día, da un salto en el tiempo y, como por arte de magia, se convierte en el hombre más viejo del mundo, en el año 2092. En un futuro donde nadie muere, se ha convertido en el único mortal. Ahora sólo quiere averiguar qué ha pasado y recuperar su vida cotidiana junto a su mujer y sus hijos.
Y esta es la sinopsis de FilmAffinity:
En el año de 2092, Nemo Nobody, que tiene 120 años, es el último ser humano mortal de la Tierra y vive rodeado de hombres que han alcanzado la inmortalidad gracias a increíbles avances científicos. Cuando Nemo se encuentra en su lecho de muerte, recuerda varias posibles existencias y matrimonios que no llegó a vivir.
He encontrado otras sinopsis que mencionan viajes a Marte, pero no es cuestión de recopilar todas las que encuentre, sino de que os deis cuenta de que lo único que vais a ver es una paja mental colosal envuelta en poesía. Y con un lazo muy bonito.
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| No lo entiendo. |
El talento técnico que se desprende de Las posibles vidas de Mr. Nobody es evidente, pero está muy desaprovechado, porque la historia no está a la altura y tiene tanto sentido como los sueños de la gente que bebe menos que yo y no tiene pesadillas con su trabajo. Me refiero a la clase de sueños en los que vuelas a lomos de una babosa verde gigante y luchas codo con codo con Xena la Princesa Guerrera contra invasores alienígenas para salvar la Navidad.
En definitiva, como soy un tipo práctico y poco dado a la reflexión, no aguanto este tipo de películas. Da igual lo bien que estén realizadas o que sean "una catarata de imágenes hipnóticas" (Carlos Boyero, El País, gran humorista); sencillamente, no las trago.


