14 de abril de 2014

Juego de Tronos: Dos espadas

El domingo pasado se estrenó la cuarta temporada de Juego de Tronos con el episodio titulado Dos espadas, que Canal+ emitió menos de 24 horas después subtitulado en castellano. Yo lo he visto cuando he podido, que ha sido más tarde de lo que me habría gustado.

Además, como quería seguir sorprendiéndome a medida que avanza la serie, durante estos últimos meses he evitado a toda costa ver cualquier tipo de avance de la nueva temporada. Para mitigar el mono, lo que sí hice antes fue terminar de leerme el segundo libro de la saga, Choque de Reyes, y lo he hecho después de tenerlo tres años circulando entre la estantería, la mesita de noche, la mesa del salón y el cuarto de baño, donde finalmente lo terminé junto con el papel higiénico. Todavía no he empezado a leerme Tormenta de espadas, pero es que los libros de George R. R. Martin son más pesados que una vaca en brazos. Yo les metía tijera hasta reducirlos al formato de la edición naranja de Barco de Vapor. Creo que el Caballero de la Cebolla sería el protagonista y a la vez el título perfecto para un cuento infantil.

El final de la tercera temporada prometía llevar a la mayoría de jugadores de esa colosal partida de Risk por nuevos derroteros. No voy a pormenorizar la situación de cada uno de los personajes de esta ópera fantástico-medieval, porque resumir mis propias recapitulaciones exige un grado de locura que aún no he alcanzado y, además, el episodio ya lo hace bastante bien repasando las muertes más importantes de la serie en sus dos primeros minutos. De todos modos, sentíos libres de pinchar en el enlace anterior. Para eso lo he puesto.

7 de abril de 2014

Capitán América: El Soldado de Invierno (2014)

Me voy a comprar un sombrero de fieltro y me lo voy poner sólo para poder volver a ver esta película y decir cuando acabe: "Chapó, me quito el sombrero". Además, los sombreros me quedan muy bien. Me doy un aire a Kevin Costner en Los intocables de Eliot Ness sólo que con cara de no haber dormido y dos años menos.

Los hermanos Anthony y Joe Russo, conocidos por una telecomedia que nunca he visto y varias películas que jamás veré, han convertido uno de los mejores cómics del Capitán América del siglo XXI en la mejor película de Marvel hasta la fecha. Usaría negrita si esa afirmación no fuera ya lo bastante contundente.

¿Recordáis cuando dije que Thor: El mundo oscuro era más de lo mismo y que dudaba que el próximo filme del Capitán América fuera a ser diferente? Pues cojo mis palabras y me las trago con mucho gusto. No me cuesta reconocer que tomé el rábano por las hojas. Esta película no sólo no se parece a ninguna de las producciones anteriores de Marvel, sino que supone un ejemplo a seguir en cuanto a lo que deberían ser estas cintas: piezas sólidas construidas sobre la base de un género propio, capaces de mantenerse en pie por sí mismas y, al mismo tiempo, de abrazar y expandir el fantástico universo de ficción que Marvel está desarrollando.

Estoy bastante entusiasmado, no sé si se nota.

31 de marzo de 2014

Lucha libre, natillas y Mr. Krujidor


La lucha libre me cautiva. No sé nada que no sepa cualquiera que haya visto algún programa de Pressing Catch en la tele, pero aprendo rápido y suelo retener bastante bien la información inútil. Es un don. Por ejemplo, después de investigar durante tres minutos en Google, ahora sé que el término wrestling suele utilizarse para referirse a la lucha norteamericana, catch para la europea, lucha libre para la mexicana, y puroresu para la japonesa, aunque no descarto que ésta última también sirva para nombrar alguna clase de sopa con algas y tofu.

La lucha libre mexicana aúna deporte y espectáculo y, debido a su extenso panteón de luchadores enmascarados, está rodeada de un aura de misterio. El atractivo de un Manolo o Pepe con el rostro cubierto es innegable, porque, excepto Hugh Jackman, todos los hombres somos muy feos, así que no es de extrañar que la lucha libre sea un fenómeno tan popular entre los chilangos.

El pancracio tiene su origen en la actividad más homosexual en la que pueden participar dos individuos juntos sin quitarse los pantalones: la lucha olímpica y grecorromana, si bien formalmente la lucha libre mexicana nace de la mano de don Salvador Lutteroth. A principios de los años treinta, don Salvador viajó a El Paso, Texas, y vio que los tejanos, aparte de usar pantalones vaqueros y tratar muy bien a las vacas antes de comérselas, se partían la cara de una manera un tanto singular, así que se trajo a unos cuantos luchadores de allí y fundó la llamada Empresa Mexicana de Lucha Libre, ahora el Consejo Mundial de Lucha Libre . Desde entonces, llueva, truene o se expropie petróleo, la función nunca se ha interrumpido.

La década los cincuenta fue la edad de oro de la lucha libre. A esta época pertenecen luchadores míticos como Black Shadow, Huracán Ramírez, Rayo de Jalisco, Blue Demon... y el más legendario de todos: Santo. La fama de Santo, el Enmascarado de Plata, trascendió la arena y elevó a este luchador a la categoría de fenómeno de masas; campeón en el ring, superhéroe en las historietas y justiciero en el celuloide.

Entre finales de los cincuenta y mediados de los setenta, Santo y sus compañeros jugaron un papel fundamental en la difusión internacional de la lucha libre mexicana a través del cine. El propio Santo llegó a protagonizar la friolera de 54 películas, entre ellas Santo contra las mujeres vampiro, Santo contra Blue Demon en la Atlántida y Santo contra las momias de Guanajuato. Todos los títulos son igual de alucinantes.

En la década de los noventa, la lucha libre se convirtió en un boom televisivo cuando el ex luchador Antonio Peña salió del Consejo Mundial de Lucha Libre para crear la Triple A, con combates estelares que, si bien eran menos tradicionales y violentos que los del Consejo, resultaban más entretenidos y espectaculares, con historias de rivalidad entre gladiadores y eventos como Rey de Reyes o El Último Sobreviviente, copiados de la WWE.

Y en verano de 2011, Mr. Krujidor saltó al cuadrilátero.

24 de marzo de 2014

Transformers: War for Cybertron

Hace muchos, muchos años, cuando aún jugaba a la NES sin recurrir a emuladores y el sello de calidad de Nintendo rara vez era sinónimo de calidad, supongo que alguna vez llegué a preguntarme por qué no había ningún videojuego de Transformers a pesar del éxito de la serie de dibujos animados y los juguetes. No sólo las Tortugas Ninja y el tío Gilito habían dado el salto a los 8 bits, ¡es que incluso Fétido Adams y aquella pésima película de Bruce Willis en la que le obligaban a robar obras de Da Vinci tenían su propio videojuego!

¿Cómo podía ignorar la industria del entretenimiento electrónico una de las franquicias más populares de mediados de los ochenta? ¿Estábamos tontos o qué?